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«Maxxing»: la obsesión por la optimización física lleva a casi una de cada tres mujeres a cancelar planes

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Un estudio de Bloom revela que, aunque el 81 % de las mujeres desconoce el término «maxxing», muchas ya incorporan hábitos asociados: el 64 % toma suplementos, el 48 % monitoriza su salud con dispositivos o apps y el 29 % recurre a tratamientos estéticos. Además, el 47 % de las mujeres jóvenes ha evitado actividades sociales por su imagen corporal y una de cada tres reduciría su rutina de cuidado si nadie pudiera apreciar los resultados

La tendencia global conocida como Maxxing, la obsesión por maximizar una faceta de la propia vida, ha aterrizado en España tras ganar popularidad en TikTok e Instagram. Nacida como jerga de nicho en internet, bajo términos como looksmaxxing o gym maxxing,  la lógica del «todo al máximo» se ha extendido a nuevos territorios como el sueño, la alimentación, el rendimiento físico, llegando incluso a la salud femenina. Ante este fenómeno, Bloom, el mayor ecosistema de salud femenina en habla hispana con una comunidad de más de 4 millones de mujeres, ha realizado el estudio «Informe Bloom: el  fenómeno ‘Maxxing’ y la radiografía del hipercontrol en la salud femenina» (basado en una muestra de 800 mujeres de entre 18 y 55 años) en el que asegura que esta corriente, que ya mueve miles de millones a nivel mundial, se manifiesta de forma invisible pero constante en la rutina diaria de la mayoría de las españolas.

El estudio pone de manifiesto una paradoja: mientras que el concepto maxxing resulta ajeno para el 82 % de la población femenina, sus prácticas son una realidad consolidada. El 64 % de las mujeres admite tomar actualmente suplementos con fines estéticos o de bienestar, cerca de una de cada tres (29 %) ha recurrido ya a procedimientos estéticos profesionales, y el 48 % monitoriza su salud a través de dispositivos inteligentes (relojes, pulseras, gafas), apps de ciclo menstrual o analíticas realizadas por iniciativa propia.

«Hemos trasladado la cultura de la eficiencia a nuestra propia biología: ya no basta con cuidarse, ahora nos exigimos optimizar al máximo el sueño, la nutrición y el rendimiento físico. Eso es el maxxing, un fenómeno invisible pero firmemente asentado entre las mujeres españolas de todas las edades. La línea roja se cruza cuando el bienestar se desvirtúa, mutando de una práctica saludable a una autoexigencia estética y limitante», señala Irene Pareja, CEO de Bloom

Pese a ello, una de las preguntas más reveladoras del estudio invitaba a las encuestadas a reflexionar sobre la motivación real detrás de sus rutinas: ¿las seguirían si nadie lo notara? Solo el 38 % respondió que sí mantendría su rutina exactamente igual, mientras que el 13 % la reduciría bastante y el 16 % reconoce que casi no la haría. 

Una de cada dos mujeres ha pensado suspender planes por su imagen
Más allá de los productos y las rutinas, el estudio explora el impacto real de esta preocupación en la vida cotidiana. Los datos son contundentes: el 51 % de las mujeres encuestadas ha pensado en cancelar alguna vez un plan social por no estar a gusto con su cuerpo. La cifra se desglosa entre un 21 %, que lo ha hecho alguna vez, y un 7 % que lo ha hecho más de una vez, mientras que el otro 23 % afirma no haberlo hecho nunca aunque sí lo ha pensado. Esta tendencia es especialmente marcada entre las mujeres de 18 a 24 años: el 47 % de ellas  ha cancelado o reordenado planes sociales por esta razón.

«Estos resultados reflejan cómo la preocupación por la imagen corporal no solo influye en hábitos de consumo o rutinas de cuidado, sino que puede llegar a impactar directamente en la vida social y emocional de las mujeres. Es importante distinguir entre el autocuidado como práctica de bienestar y aquellas otras dinámicas en las que la autoexigencia estética se vuelve un factor limitante en la vida cotidiana», señala Pareja.

El top 10 de los suplementos más consumidos
La suplementación estética ha vivido un crecimiento exponencial en los últimos tres años. Los datos de Bloom identifican que el magnesio, el colágeno y la creatina encabezan la lista de suplementos más consumidos. Cuatro de cada diez mujeres (41 %) toma magnesio regularmente, un dato que asciende hasta el 51 % entre mujeres de 45 a 55 años. Le siguen la vitamina D (31 %), el omega-3 (25 %), el colágeno (25 %) y la creatina (19 %), este último asociado históricamente al deporte masculino de alto rendimiento. Los probióticos (17 %), la melatonina (11 %), la biotina (11 %) y el ácido hialurónico (10 %) completan el top diez.

El gasto mensual es mayoritariamente moderado: el 48,5 % destina entre 20 y 50 euros al mes a suplementación, y el 35 % gasta menos de 20 euros. Solo el 13 % invierte entre 51 y 100 euros, y un 2,5 % supera los 100 euros mensuales en estos productos.

Analíticas, dispositivos inteligentes y autogestión de la salud
El estudio evidencia una tendencia clara hacia la gestión proactiva de la propia salud, al margen del sistema sanitario convencional. Casi el 40 % de las mujeres se realiza analíticas periódicas por iniciativa propia, sin prescripción médica: el 24 % lleva haciéndolo desde siempre como parte de su rutina, y el 16 % lo ha incorporado en los últimos tres años.

En paralelo, el 34 % utiliza un reloj inteligente con métricas de sueño y recuperación y el 16 % usa apps de ciclo menstrual con biomarcadores. Este perfil de mujer que toma el control de su bienestar de forma proactiva, combinando tecnología, suplementación y seguimiento analítico sin esperar necesariamente a la consulta médica, constituye uno de los rasgos más definitorios del maxxing femenino en España.

El ejercicio al servicio del cuerpo: glúteos, sculpt y cardio metabólico
La encuesta de Bloom también explora los tipos de ejercicio adoptados específicamente con un objetivo estético o de remodelación corporal. El entrenamiento específico de glúteos es el más extendido, con el 20 % de las mujeres practicándolo (el 10 % lo incorporó en los últimos tres años). Le sigue el Pilates reformer (15,5 %), la aparatología de hot sculpt o hot yoga (7 %) y las clases de barre o ballet fitness (7,5 %). El cardio enfocado en quemar grasa, no en rendimiento deportivo, lo practica el 41,5 %: el 22 % lo inició en los últimos tres años y el 19 % lo lleva haciendo desde siempre.

El papel de las redes sociales
El contenido digital actúa como principal acelerador de estos hábitos. El 40 % de las mujeres sigue regularmente rutinas de belleza o transformaciones en TikTok o Instagram. Entre ellas, un 26 % lo ha incorporado en los últimos tres años y un 14 % lleva haciéndolo desde siempre; mientras que un 27 % sigue cuentas específicas de glow up o transformación física. Sin embargo, el impacto emocional de ese consumo no siempre es positivo. El 37 % reconoce sentirse algo o mucho peor después de ver ese tipo de contenido, frente a un 51 % que dice sentirse igual y un 12 % que afirma sentirse algo o mucho mejor.

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